El polvo que escondimos bajo la alfombra

¡Todos escondimos polvo bajo la alfombra alguna vez, que levante la mano quien no lo haya hecho! Las crisis siempre son anunciadas, sólo que las evitamos para ganar ilusoriamente tiempo. Pero no escapamos por siempre.

Hello, hello ¿cómo se encuentran? 

El polvo que escondimos bajo la alfombra

Me están consultando mucho acerca de las crisis emocionales que están surgiendo por la pandemia y quise hacer un pequeño escrito al respecto.
Resulta que el encierro está sacando a flote nuestras peores pesadillas: todo ese polvo que escondimos bajo la alfombra por años porque no pudimos o quisimos trabajarlo en su momento y ahora boom, con el confinamiento y la incertidumbre, nos explota en la cara con costos altísimos para uno mismo y quienes tenemos alrededor.

Era esperable, lo que nos está pasando no viene con manual, estamos todos vulnerables o a la defensiva y viendo de qué manera salir adelante.

No pretendo tomar posiciones en la situación, porque a todos nos pasó alguna vez (incluso sin pandemia de por medio) esto de echar la mugre bajo la alfombra para barrerla algún día (metafóricamente hablando), solo que parece que el día llegó y sin dudas, en momentos como el que atravesamos, los mejores parados son quienes hicieron trabajo emocional (terapia de cualquier tipo) alguna vez.

En esto, déjenme decirles, no hay agendas, a cada uno le toca cuando le toca…pero tenemos que ser conscientes que si no hacemos el trabajo cuando debemos, tarde o temprano nos alcanzan el dolor y la frustración y seguramente a esas alturas será una gran explosión en la que nos sentiremos ahogados, tomaremos decisiones desesperadas, perderemos oportunidades e incluso heriremos gente que no lo merece, como a muchos les pasa hoy.

Dicen que las personas heridas: hieren…y las sanas: sanan. Y no es casual ni cliché.

En algún momento de mi vida fui del grupo de las personas heridas y me tomó algún tiempo asumir la responsabilidad de trabajar en mí, mirar mis heridas y decir “ya basta”, aceptar que no soy la víctima de mi historia sino sujeto activo que sigue tomando decisiones y que puede hacer las cosas mejor.

No quiero decir con esto: ¡olvidémonos de todo! ni que debamos justificar las cosas malas que nos pasaron o pasan, obvio si fuiste abusada o estafado (por poner unos ejemplos), no lo buscaste, pasó, pero es uno quien elige qué hacer con eso a través del trabajo emocional/terapéutico.

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”


-Buda

Estos procesos que uno debe enfrentar no se resuelven en un día o con una iluminación, no es un momento Eureka.
Es una decisión que uno toma ya sea por hartazgo, por el mismo dolor de seguir igual por años o en casos más extremos cuando se llega a una crisis depresiva, nerviosa, etc. y se termina en internación.
Uno no puede controlar por dónde saldrá el dolor que guarda, pero saldrá y ahí señores mejor contar con refuerzos. 

Esta pandemia nos tomó a todos por sorpresa y nos puso de cara a eso que dilatamos. Ahora ya no se puede escapar. Todos estamos lidiando más o menos con ese guardadito emocional.
Podría decirse que nos tapó el polvo que escondimos bajo la alfombra y la crisis ya llegó.

¿Qué podemos hacer entonces?

  • Reconocer nuestra herida, lo primero.
  • Notar nuestra resistencia a enfrentarla.
  • Pedir ayuda.
  • Asumir que necesitamos una terapia psicológica (cosa difícil si te aferras a la negación, pero, ¿prefieres sostener el peso del dolor no resuelto?).
  • Aceptar un tratamiento con fármacos si es necesario.
  • Apoyarnos en aquellas personas que amamos y nos aman.
  • Contar con terapias holísticas complementarias en apoyo al tratamiento profesional.

Quisiera señalar que ninguna de las opciones listadas funcionará de forma aislada o esporádica.

La buena noticia por otra parte es que con un buen tratamiento integral les tomará de 3 a 6 meses aproximadamente (dependiendo la gravedad de cada caso) recuperar la estabilidad emocional, esto claro, si hablamos de una crisis; si solo están viviendo la angustia del momento probablemente no se necesite ser tan radical y con hablar con amigos o familia podremos encontrar un poco de paz. 

El camino a la sanación de todo lo que guardamos en el alma nunca es fácil y por eso la mayoría de las personas lo evita o resiste, pero esto sólo retrasa lo inevitable.

Hay que entender que uno no es lo que le pasó o pasa, sino lo que hacemos con eso.  Y que lo que no hicimos los últimos 10 o 20 años de nuestra vida no con solo patear el tablero lo vamos a resolver, se necesita compromiso, compasión con uno mismo, reconocerse vulnerable e insisto: pedir ayuda.

Espero este artículo les sea de utilidad.

*Si estás viviendo un momento difícil y crees que necesitas ayuda, no dudes en contactarme para poder guiarte y darte herramientas para tu proceso.

Un fuerte abrazo y hasta la próxima.

El polvo que escondimos bajo la alfombra; crónica de una crisis anunciada.
Grisel Sid

Grisel Sid

Psico/Astro Coach. Usui Reiki Master. Empecé este blog con la de idea de hacer lo que me gusta: apoyar y motivar a todos aquellos que como yo, busquen ser su mejor versión. Perdón por mi argen-neutro, olé.

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